A LEER,…QUE SON DOS DIAS: Fragmentos- (David Tello)

CAPITULO 4

De camino a casa seguía teniendo en mi cabeza a la tal Grace. Debo de reconocer que había algo en ella que resultaba familiar, aunque no podía recordar el que. Joder, no podía quitar de mi cabeza el momento en el que beso. Mi hermano me dijo que no preocupase, que sería alguna ex novia o algo así, y me aconsejo que por si acaso no le contase nada de la escenita a Susan.


Andrew me llevo hasta casa. Cuando me disponía a entrar en el portal sentí un fuerte golpe en la cabeza… Lo siguiente que vi fue a un tipo vestido completamente de negro. Era alto, con las facciones de la cara muy marcadas. Rubio con el pelo largo,  a media melena y muy cuidado. Tenía un cuchillo enorme en la mano. El típico machete militar .

Estaba en una habitación sin ventanas, iluminada por una bombilla colgada por un par de cables. Hacia muchísimo calor. Yo estaba en el suelo. Cuando se dio cuenta que estaba consciente se acerco a mí.

-No te preocupes, no te va a pasar nada. (Me ayudo a levantarme)
-Pero, quien…
-Schhhhh! No preguntes, solo escucha. Tienes una semana.

Volvieron a golpearme en la nuca y perdí de nuevo el conocimiento. Cuando volví en mi mismo estaba dentro de un coche, con la cabeza tapada. La radio estaba encendida y sonaba “Today” de smashing pumpkins. Empezaron a hablar en el coche:

-¿De verdad te crees esa patraña de la amnesia?
-Si, ¿por qué no?

-Pude reconocer la voz del que me había ayudado a levantarme.

¿No has visto la cara de susto que tenia? No me ha reconocido en ningún momento.
-De todas formas esperemos que la recupere pronto.
-Por su bien…


Los dos empezaron a reírse. Al momento paramos. Uno de ellos se bajo del coche. Yo me hice el inconsciente. Me cogió, me saco del coche me quito la bolsa que me cubría la cabeza y me dejo en el suelo. Solo pude ver que era un coche negro. Grande. Como un todoterreno, aunque no llegue a distinguir que coche era.

No entendía nada, una semana, ¿para qué? Entre en el portal y pensé que  había sido todo cosa de mi imaginación, que quizás me estaba volviendo loco, pero la nuca todavía me dolía. Subí rápido las escaleras y me apresure a entrar en casa. Cerré con llave y empecé a mirar por las ventanas. Estaba paranoico. Sonó el teléfono pero no lo cogí. Salto el contestador.

 

-Pat, soy Susan. Hoy llegare un poco más tarde. Luego te cuento.

Por un momento me contemple en el espejo del recibidor, todavía estaba asustado, confuso. Sentí que mi reflejo me devolvía la mirada. Me di cuenta que tenía un pequeño arañazo en la mejilla. Seguramente fruto de mi altercado con “el hombre de negro”. Decidí darme una ducha y tratar de despejarme. El día aun no había terminado.

CONTINUARÁ…………….

 

David Tello.

 

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Deja un comentario