A LEER,…QUE SON DOS DIAS: HUIDA Capitulo 2 (David Tello)

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Jueves 20 de Noviembre de 2014

He podido dormir 2-3 horas, creo que mas por el cansancio acumulado que por otra cosa. En algunos canales de televisión han puesto un bucle de noticias, como hacen de madrugada normalmente. Parece que empiezan a hablar de un virus, una especie de rabia contagiosa. Aunque de momento todo son conjeturas entre los presentadores y los expertos que hablan en las noticias.

Las imágenes que ponen son terribles y de una crueldad increíble. Parece que ha sido a nivel nacional y que de momento las mas afectadas son las grandes ciudades. En internet y sobre todo en las redes sociales ya ha aparecido la palabra zombie

He intentado llamar a Jorge, pero sin suerte. También he probado a llamar a mis padres en Madrid y tampoco contestaban. Sobre las 11 de la mañana han pasado un mensaje del gobierno en televisión aconsejando hacer acopio de alimentos y agua además de permanecer en casa hasta que la situación se normalice.

Decido llenar la bañera de agua, menos mal que al final no la cambie por una ducha. No tengo demasiada comida, pero con lo del congelador creo que podre aguantar unos días, así que decido no arriesgarme a salir.

Este medio día he escuchado gritos y golpes en la escalera. Me he acercado con cuidado de no hacer ruido hasta la puerta y he echado un vistazo por la mirilla. Mis vecinos de enfrente, una pareja de mas de 60 años estaban atacando y mordiendo a alguien en el rellano.

Se ha intentado defender hasta que ha caído por el hueco de la escalera. Acto seguido han empezado a bajar las escaleras rápidamente. He podido ver como llevaban la ropa ensangrentada. Por un momento he agarrado mi revolver y he estado a punto de salir, pero no me he atrevido.

No me puedo quitar esa imagen de la cabeza, tenia que haber salido. Hoy ya no he escuchado ninguna sirena. Apenas he cenado, después de lo que he visto no tenia apetito.

Cada vez hay mas canales que dejan de emitir en directo. A ultima hora de la noche se han empezado a oír explosiones. Se oían lejanas. Me he sentado en el sofá con la mano en mi arma.

Viernes 21 de Noviembre de 2014​

​No he podido dormir nada en toda la noche. Las explosiones han ido sonando cada vez mas cerca. Sobre las 8 de la mañana con los primeros rayos de sol también han empezado a escucharse disparos, disparos de armas automáticas.

He subido un par de dedos la persiana y he visto que por la calle avanzaban militares. Subían en fila por ambas aceras, acompañados por vehículos en el centro de la calle. Iban abatiendo a la gente según se les acercaban. Esto es una locura, militares disparando a “gente” que a su vez los atacan, sin ningún tipo de arma y sin retroceder a pesar de los disparos.

Acto seguido ha pasado otro vehículo militar con un megáfono advirtiendo a todo el mundo que permaneciesen en sus casas, que cualquier persona que se encontrase por la calle seria tratado como hostil. La mayor parte de las cadenas de radio han dejado de emitir, y las que lo siguen haciendo ya no dan ninguna noticia nueva.

Simplemente repiten los programas del día anterior o han puesto música. En televisión sucede algo parecido. Solo quedan un par de canales emitiendo en directo. En uno de ellos ya han advertido que no saben cuanto tiempo mas podrán emitir, ademas de que ya no reciben noticias de sus reporteros a pie de calle.

A medida que ha ido avanzando el día se han recrudecido los combates en la calle. Lo que al principio parecía un aplastamiento militar poco a poco se ha ido convirtiendo en una sangría. Justo cuando comenzaba a anochecer sobre las 6 de la tarde he podido ver como algunos soldados caían a manos de grupos de al menos 30 ó 40 rabiosos.

Muchos de ellos después de vaciar el cargador y dejar un reguero de cuerpos. La imagen es justo la contraria a esta mañana, ahora son los rabiosos los que avanzan. Los vehículos retroceden lo más rápido que pueden, dejando atrás a los pocos hombres que quedan a pie. Mas tarde ya no se veían soldados y las explosiones han empezado otra vez en la distancia. He bajado la persiana. No me siento seguro.

David Tello

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