HUIDA Capitulo 17 (David Tello)

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huida belchite
SECCIÓN: A LEER, QUE SON DOS DÍAS.
HUIDA
Capítulo 17
Viernes 17 de Diciembre de 2014.

El primer turno lo haría Javi. De Guzmán se durmió enseguida. A mi me costo un poco más. A la una de la mañana me despertó Javi. Me incorporé con los ojos medio cerrados todavía. Me comento que estaba todo tranquilo. Le dije que se echase y descansase un poco. Me levanté y fui mirando por todas las ventanas para comprobar que como me había dicho estaba todo en calma. Tenia mucho sueño. No dejaba de moverme para evitar quedarme dormido.

De repente, al pasar junto al campanario me pareció escuchar algo. Era un sonido que se acercaba poco a poco. Como si fuese el ruido de un avión de hélices. Traté de mirar hacia donde provenía el sonido, pero la noche era bastante cerrada y no se podía ver nada. Entonces empecé a escuchar ruido en una de las ventanas que habíamos tapiado. Fui rápidamente hacia allí. Mierda, había un rabioso intentando quitar las maderas.

ZOMBIE INTENTANDO ENTRAR

Lo primero que pensé fue en disparar, pero eso atraería a todos los rabiosos que hubiese en Belchite corrí hacia la mochila de De Guzmán y cogí su machete. Volví tan rápido como pude y teniendo cuidado de que no quedarme demasiado a su alcance empecé a asestarle puñaladas. Con la primera le seccione varios dedos de una mano. Con las dos siguientes se la ampute a la altura del antebrazo. Seguía intentando destrozar la barricada con la otra mano y el muñón. No se iba a detener.

Le atravesé el cráneo con el machete hundiéndolo hasta el mango y cayendo después de espaldas con el machete. Entonces empece a notar movimiento alrededor de todo la iglesia. Había rabiosos prácticamente en todas las ventanas. Fui a despertar a Javi a De Guzmán Por las ventanas que iba pasando fui dando culatazos con el fusil para intentar que dejasen de entrar. Antes de llegar a ellos vi que ya se habían despertado. Les grité que intentaríamos evitar que entrasen y que si no lo podíamos evitar iríamos retrocediendo poco a poco hasta terminar detrás de la barricada que habíamos hecho alrededor del campanario.

DISPARANDO ZOMBIES

Intentamos repelerlos a golpes pero poco a poco iban ganando terreno y destrozando las maderas con las que habíamos apuntalado las ventanas. No tuvimos mas remedio que empezar a disparar. Aun así llego un momento que era imposible evitar que entrasen. Ya habíamos acabado con decenas de ellos y empezábamos a estar escasos de munición.

Empecé a andar hacia atrás cediendo terreno. Estaban entrando por las ventanas que había intentado defender yo. Me giré un segundo y vi que la situación no era mucho mejor para De Guzmán y Javi. Eran demasiados. ¿De donde coño habían salido tantos? Vacié el ultimo cargador que tenia disparando al bulto. Al girarme vi como un rabioso estaba encima de Javi. Fui corriendo y le reventé la cabeza de un culatazo. Otro rabioso se abalanzo sobre mi. Por suerte De Guzmán me lo quito de encima. Vi el arma de Javi en el suelo. La cogí y al girarme ya había 6 ó 7 rabiosos golpeando y mordiendo a De Guzmán Lo mire y enseguida entendí lo que me pedía con su mirada. Le apunte directamente a la cabeza y disparé.

RODEADO POR LOS ZOMBIES

Salté la barricada que habíamos hecho alrededor del campanario. Ya había mas de 50 rabiosos dentro de la iglesia y todos venían hacia mi. Empece a disparar a los que tenia mas cerca. Con los fogonazos de los disparos pude ver que iban vestidos con ropa militar antigua. Enseguida me quede sin balas y apenas había abatido a dos de ellos. Al siguiente que se me acercaba le lancé la propia pistola. Cogí un madero del suelo y empece a defenderme a golpes mientras retrocedía y subía las viejas y desgastadas escaleras de lo que quedaba de aquel campanario.

Poco a poco fui perdiendo fuerza. Volví a escuchar el ruido del principio, motores de aviones de hélices. Ya tenia uno de aquellos rabiosos zarandeándome, había llegado el fin…

SUEÑO

DESPIERTA, despierta. Abrí los ojos. El que me estaba zarandeando era De Guzmán Ya era de día. Me había quedado dormido durante mis horas de guardia.

David Tello.

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