HUIDA Capitulo 13 (David Tello)

Sin comentarios »

SECCIÓN: A LEER, QUE SON DOS DÍAS.

HUIDA
Capítulo 13

Lunes 8 de Diciembre de 2014.

Un gato atravesó la puerta de un salto dándonos un susto de muerte. De Guzmán se giro hacia mi resoplando aliviado, y gracias a eso pude ver como se abalanzaba desde la habitación una sombra sobre él. Le aparté con una mano y con la otra abrí fuego con mi revolver. Hice tres disparos. Después de un par de segundos en silencio absoluto aquello se convirtió en una locura.

Había ruidos en prácticamente todas habitaciones. Al final del pasillo aparecieron al menos 5 rabiosos que rápidamente venían hacia nosotros a estos se sumaron varios mas saliendo de algunas de las habitaciones que estaban con las puertas abiertas. Terminé de vaciar el tambor de mi revolver sobre el rabioso que teníamos mas cerca, di un paso hacia atrás, deje caer los casquillos vacíos sobre el suelo y comencé a recargar al mismo tiempo que De Guzmán empezó a disparar con su fusil de asalto.

A cada ráfaga, los fogonazos del arma iluminaban por completo el pasillo durante unas décimas de segundo. Aquellos rabiosos ya casi ni tenían aspecto de personas. Con tan solo un cargador abatió a cuatro. Cambió el cargador y termino al mismo tiempo que yo lo hice con el revolver. Espere a que disparase el primero, yo empece de nuevo a dispara también, pero esta vez siendo mucho mas selectivo y cuidadoso en cada disparo.

Cuando los dos terminamos de vaciar los cargadores aun quedaba un puto rabioso en pie. Seguía viniendo hacia nosotros. En sus ojos casi se podía intuir que sabia que necesitaríamos unos segundos para recargar, y que seguramente no nos daría tiempo. En ese mismo instante De Guzmán saco de la funda de su cinturón la 9mm que el día anterior había dado a Javi y empezó a vaciar el cargador sobre el rabioso. Cayó fulminado con al menos tres balas en la cabeza.

Volvió a enfundar el arma y recargo el fusil al tiempo que retrocedíamos de nuevo hacia las escaleras. Allí no podríamos encontrar nada útil. Bajamos las escaleras rápidamente avisando a Javi para que nos abriese. Pasamos y cerramos la puerta. Javi nos miraba completamente pálido. Le contamos lo que había pasado y que no sabíamos cuantos mas podían quedar arriba, pero que era mejor no arriesgarse. Bebimos agua para refrescarnos un poco y empezamos a hablar sobre lo que debíamos hacer.

David Tello

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Temas: , , ,

Deja un comentario