HUIDA Capitulo 12 (David Tello)

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SECCIÓN: A LEER, QUE SON DOS DÍAS.
HUIDA
Capítulo 12
Domingo 7 de Diciembre de 2014.

Durante toda la noche escuchamos como si algo se moviese en el piso de arriba. Incluso hubo un par de veces que se escucho como cuando se arrastra una silla.

Estaba claro que allí había alguien o algo más, y a pesar de que la puerta que daba acceso a esa zona estaba cerrada con llave me resultaba imposible conciliar el sueño. De Guzmán tampoco pudo pegar ojo en toda la noche. Estuvimos un buen rato planificando lo que debíamos hacer al día siguiente.

Por la mañana, cuando se despertó Javi (el si que pudo dormir algo), le explicamos lo que íbamos a hacer. Primero buscaríamos agua y alimentos que estuviesen en buen estado en la cocina para aprovisionarnos y después abriríamos la puerta que estaba cerrada con llave para descubrir si había algún superviviente más.

En caso de no ser así, limpiaríamos de rabiosos el edificio para poder estar algo mas tranquilos mientras que estuviésemos allí. Esperamos a que amaneciese del todo para tener toda la luz posible.

Entramos a la cocina. El hedor era incluso mas fuerte que el día anterior. Empezamos a buscar por todos los armarios. Javi encontró varias latas de leche condensada y algunas bolsas cerradas de minimagdalenas.

Yo encontré dos sacos de frutos secos y una bolsa gigante de patatas fritas. De Guzmán no tubo tanta suerte, abrió un par de neveras que se habían quedado sin electricidad y la carne y el embutido que había estaba podrido y con moho.

Miramos también en la parte del bar donde habíamos pasado la noche. Encontramos un stand con bolsas de snacks. En las cámaras de detrás de la barra había refrescos, zumos, cerveza y varias botellas pequeñas de agua. Ademas las estanterías de la pared estaban repletas de botellas de alcohol de todo tipo.

Dejamos todo apilado sobre las mesas. De las cámaras solamente sacamos el agua para meterla en las mochilas. Aprovechamos para prepararnos un vaso de leche condensada, nos animo bastante ya que hacia bastantes días que no desayunábamos “un vaso de leche”.

Cuando terminamos nos preparamos para abrir la puerta. Javi se quedaría por si teníamos que salir corriendo para abrirnos y cerrar la puerta. Como de costumbre De Guzmán iría delante con el rifle de asalto y yo le cubriría la espalda.

Forzamos la cerradura tratando de hacer el menor ruido posible. Al abrirla vimos unas escaleras que subían al piso de arriba. También había tres puertas. Dos de ellas eran baños. Entramos y en ninguno de ellos encontramos nada.

La tercera puerta era una salida de emergencia que daba a la calle. Subimos las escaleras muy despacio. Eran de madera y crujían levemente a nuestro paso. El piso de arriba era un pasillo bastante ancho con varias puertas de lo que parecían habitaciones.

Estaba iluminado solamente por la luz que entraba desde el piso de abajo. Bajo nuestros pies podía notar al andar un liquido viscoso. Era sangre. Abrimos la primera puerta. La habitación estaba vacía. Empezamos a escuchar golpes en la habitación contigua.

Salimos de nuevo al pasillo y nos acercamos a la puerta. De Guzmán se coloco de frente a la puerta, cogí aire y abrí la puerta muy despacio y me aparté.

David Tello

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