Concierto de Los Bien Bien – La Barraca – Queretes
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LOS BIEN BIEN
Queretes, La Barraca (17-01-2026)

El divertido guateque sideral de Los Bien Bien
El mejor antídoto para sacudirte el frío invernal, desentumecer los músculos y tu cerebro tan nebuloso y gris como el tiempo que nos acompaña, lo tiene el “Dr. Amor”. Este médico no te va a recetar pastillas, su terapia consiste en enviarte directamente al electrochoque que te va a aplicar la banda zaragozana Los Bien Bien en cualquiera de sus bolos. ¡Mano de santo,oiga! Así que no es de extrañar que los maños abriesen el concierto con la canción dedicada a su galeno favorito.
La terapia de choque fue en la coqueta y acogedora sala La Barraca de Queretes. Por si fuera poco, su anfitrión, el ínclito Fernando Mallén, agitador cultural del Matarranya desde hace ya unos cuantos lustros, aplacó mi vacío estómago con un espectacular bocadillo de chorizo a la brasa que había sobrado en la celebración de las hogueras que habían tenido lugar por la tarde. Que San Antón bendiga de mi parte a la persona que encargó el bocadillo y no acudió al calor de la lumbre.

Con el estómago lleno todo se ve de otra manera. Si además la música acompaña, nada puede torcer una gran noche de sábado. Los Bien Bien hicieron honor a su nombre, nos lo hicieron pasar ídem al cuadrado al público congregado, y convirtieron el espacio de La Barraca en un singular guateque sideral en el que era imposible dejar de menear el bullarengue.
Su receta consiste en sacudir al público espasmódicamente al ritmo de garage clásico, salpicado de coros surferos, destellos ramonianos y toques de rock elegante de los ochenta. Sus canciones nos conducen por algunas de sus filias: películas y series de TV, la juerga y el desenfreno, sus gustos musicales (muy eclécticos, por cierto) y también denotan una misantropía palpable. No hay más que leer el título que le han dado a su flamante primer disco, El futuro…¿era esto?
Temas movidos y coreables como “Massiel”, en los que ya nos avisaban de que iba a ser un día especial o la espídica “Weissmüller», sacudieron de lo lindo al personal. Con “Arena», su último sencillo, Los Bien Bien abren su abanico de influencias hacia el indie más actual. Es una gran canción que cuenta con unas magníficas guitarras deudoras de los mejores Pixies.
Llegaron también homenajes a algunos de sus héroes musicales, que por supuesto también son los nuestros: Lou Reed, The Cramps, Ramones, Chris Montez, de quien tocaron su legendario “Let’s dance”, pero en la versión adaptada que hiciesen en su día Parchís, como orgullosos representantes de la generación de la E.G.B. seguro que sabéis de cual estoy hablando. La fiesta y el desbarre continuaron con la “Conga Georgie Dann», otro héroe al que jamás podremos agradecer su aportación para el bienestar de la humanidad.
Para el tramo final tuvimos que abrocharnos bien los cinturones. Temazos tan divertidos y pegadizos como el genial “Feliz”, o los vibrantes viajes interestelares de “Astronauta” y “Marciana” con teremín artesanal incluido, nos hicieron gravitar hasta galaxias recónditas. En la última canción Los Bien Bien se pusieron intelectuales, no todo van a ser comics y películas de terror de serie B. Nos deleitaron con “La espuma de los días”, aunque yo no tengo tan claro si se leyeron la novela, o simplemente vieron la película de Michel Gondry, cosa que tampoco estaría mal, por cierto. ¡Larga vida a Los Bien Bien!
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