Literatura

Un poeta (2025) – Simón Mesa Soto

PELÍCULA RECOMENDADA (Artículo incluido en la publicación Compromiso y Cultura)

Después de ver “La Odisea”, algo que nunca tenía que haber hecho, iluso de mí, me reafirmé más que nunca en mi convicción de que el cine que tiene valor no es el que acapara las salas de los grandes centros comerciales o las principales plataformas digitales de pago,incluso no es el que llena los espacios de programas sobre el séptimo arte. El cine que realmente merece la pena está en la calle, se hace con actores no profesionales, es imperfecto en lo técnico, raya a veces lo grotesco y lanza puyas sin discreción en todas direcciones. Todas estas reflexiones y alguna más que ahora paso a contaros me ha producido el visionado de “Un poeta”, película del director colombiano Simón Mesa Soto.

Comenzando por el intenso color rojo de los créditos de inicio, y la melancólica y desesperanzada melodía inicial que refleja a la perfección la personalidad de Óscar Restrepo, el protagonista de esta película que todavía no hemos empezado a conocer, algo me dice que esto en efecto es un film diferente. Óscar Restrepo es una persona al borde de la desesperación, separado de su mujer y su hija, vive con y de la mínima pensión de su madre. Sin trabajo, alcoholizado y desganado, se alimenta de los recuerdos de los primeros años de su juventud donde ganó varios premios de poesía. Pero, ¿dónde quedó esa poesía?, la vida la devoró vorazmente, y Óscar la maldice y maldice a todo el que no cree como él en que la poesía sale del dolor, como la de su poeta de cabecera y compatriota José Asunción Silva.

“Un poeta” es una película peculiar en muchos de sus aspectos, en primer lugar aunque ya estemos en un mundo hiper globalizado, sorprende que sea una coproducción sueco-colombiana. También lo es en su concepción, con momentos surrealistas,mordaces, grotescos, pero con la pátina de realidad que le dan sus actores, la mayoría de ellos no profesionales. Comenzando por Ubeimar Ríos, que replica en la película su profesión real, la de profesor de Literatura. Su particular físico que raya lo caricaturesco, la desgana corporal con la que arrastra a su personaje y esa mirada perdida, no son óbice para que a pesar de todas las trabas que tiene ese poeta maldito que cree ser, el espectador acabe sintiendo una mezcla de lástima y compasión por él.

Pero hay mucho mar de fondo en “Un poeta”, esta especie de cenizo sainete en el que el director nos va introduciendo progresivamente, ahí está la feroz crítica a las elites intelectuales,o a los medios de comunicación, incluso también reciben dardos envenenados la educación y las clases bajas, nadie se salva en este fiel reflejo de la sociedad hipócrita en la que vivímos. Por supuesto, la poesía ocupa un lugar importante en la película, mantiene al desastroso Óscar Restrepo a duras penas sobre el fino alambre del cable de la vida y desde el dolor y la belleza la verdadera poesía, como el verdadero cine, son arte y una forma de mejorar al ser humano. 

Con ecos del cine de los argentinos Mariano Cohn Y Gastón Duprat, “El hombre de al lado”(2009) o “El ciudadano ilustre”(2016), “Un poeta” me trae a la memoria una notable y desconocida película, la también argentina “El último Elvis”(2012), que contiene a un personaje tan atormentado como el desgraciado Óscar Restrepo. Y hablando de Elvis, la película “Un poeta” se divide en cuatro actos separados por una canción, a cada cual más gloriosa y que sirven de perfecto reflejo a lo que va sucediendo al infeliz Óscar Restrepo. Suenan nada menos que “Cariñito” de Rodolfo Aicardi y Los Hispanos, “La luna en tu mirada” de la banda cubana Los Zafiros, y como no podía ser de otra manera el “Corazón poeta” de Jeanette. Dejaros de odiseas y poner un poco de poesía en vuestras vidas.

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Sueños en Oslo (2024) – Dag Johan Haugerud

PELÍCULA RECOMENDADA (Artículo incluido en la publicación Compromiso y Cultura)

Sueños en Oslo
Dag Johan Haugerud (2024) – Noruega

Sueños en Oslo, la radiografía del primer amor, guardada en una memoria USB

Sin lugar a dudas, Sueños en Oslo es la obra capital de ese mapa de sentimientos humanos que conforma la trilogía Sex, Love, Dreams, ideada y dirigida por Dag Johan Haugerud.

El noruego Dag Johan Haugerud es una rara avis entre los directores cinematográficos de su generación. Este escritor, bibliotecario de profesión, estrenó su primer largometraje, I Belong, el año 2012. Desde entonces, hasta el pasado año, tan sólo entregó dos películas más. Una de ellas, la interesante aunque quizás demasiado larga, Cuidado con los niños, fue la que me despertó el interés por su obra. Pero de ser un director nada prolífico, el señor Haugerud ha pasado a rodar tres filmes en un solo año, conformando una trilogía a la que ha titulado Sex, Love, Dreams. Esos son los tres temas que se tratan en cada una de las tres películas, que aunque sean historias diferentes mantienen un eje en común, el de las relaciones interpersonales.

Me puse manos a la obra y, aunque no es necesario, vi las películas en orden de aparición. Comencé con Amor en Oslo, que está a la altura de Cuidado con los niños y encima dura menos. Pero con la siguiente Sexo en Oslo, me llevé una decepción. Su peculiar argumento daba pie a mucho más de lo que ofrece el filme en realidad. Así que me acerqué a su última obra hasta ahora Sueños en Oslo,  con las expectativas bastantes más bajas.

Pero no podía estar más equivocado. Sueños en Oslo, es, en mi opinión, la mejor obra en la filmografía de Dag Johan Haugerud. El retrato fiel de los sentimientos tan intensos que provoca el primer amor reflejado en la película, caló hondamente en mi persona. En ella, la tierna y frágil Johanne se enamora de su profesora de francés. El novedoso torbellino de sensaciones que experimenta es de tal magnitud que intenta canalizar toda la pasión, fascinación y adoración que siente por su profesora escribiendo sus sentimientos en el ordenador. Ese documento, que cada vez tiene más páginas, lo guarda en un pen del que nunca se separa.

Sueños en Oslo, que cuenta con un notable guion y fotografía, consigue hacernos empatizar con la romántica e idealista Johanne, protagonizada por la joven actriz Ella Øverbye, un diamante en bruto a tener muy en cuenta. Su delicada y conmovedora actuación nos coloca en el estado de ánimo que vive en cada momento. Casi al mismo nivel está su compañera de reparto Selome Emnetu, que consigue recrear perfectamente a la peculiar, dinámica y «enrollada» profesora de francés. La voz en off, bastante utilizada durante el largometraje nos narra los escritos de Johanne, y a partir de ella se irá desarrollando esta sensible historia de iniciación y aprendizaje, que, en mayor o menor medida, todos hemos vivido alguna vez.

Dag Johan Haugerud, a pesar de su corta carrera cinematográfica, no solo cuenta con el beneplácito de la crítica casi desde sus inicios, sino que además se llevó por esta película, nada menos que el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Si tuviera que describir su cine os diría que navega entre el del Bergman más amable y el de un Allen no tan cínico. Un compendio que, esta vez, y con esta película sí que le ha dado resultado, aunque en mi opinión, el giro final de guion me parece totalmente innecesario. Aún así, si conservas algo de romanticismo en un rinconcito de tu corazón estoy seguro que disfrutarás de Sueños en Oslo.

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