Aprovechando la llegada del verano, no se me ocurre una película más emblemática que American graffiti para recordar con nostalgia nuestra juventud en esa época del año. Menuda banda sonora que tiene el filme. Todos los temas que sonarán en el programa se editaron en la segunda mitad de la década de los 50 y el inicio de los 60. Rock and roll, soul, do wap, incluso twist, hicieron bailar a la juventud americana mientras recorrían la ciudad a bordos de sus coches y se divertían en las coctelerías, boleras y autocines. Una época dorada para la música que marcó el fin de una generación. Súbete en el coche y vente con nosotros a pasar la última noche del verano en un animado pueblo de California.
PELÍCULA RECOMENDADA (Artículo incluido en la publicación Compromiso y Cultura)
La acusación Teddy Lussi-Modeste (2024) – Francia
De entre la maraña habitual de comedias intrascendentes, al cine galo a veces se le escapa alguna que otra película interesante. Es el caso de La acusación, que si bien no es una obra maestra, mantiene al espectador en estado de alerta y además dura lo estrictamente necesario, algo inaudito en los filmes de hoy en día, que a veces se alargan hasta límites insospechados.
A pesar de que el argumento de La acusación está muy manido en el mundo del celuloide, la historia de Julien, el profesor, transmite la inquietante realidad del estado actual de la enseñanza. Qué lejos quedó aquello de «la letra con sangre entra», por suerte, claro, pero ni tanto ni tan calvo.
El joven profesor de literatura Julien es acusado de conducta sexual inadecuada por Leslie, una alumna de su clase. Lejos de arreglarse, la situación se irá complicando peligrosamente. El director del centro, los profesores, los alumnos, los familiares de Leslie, la propia pareja de Julien, reaccionarán ante la denuncia de maneras muy diversas.
Lo mejor de la película es que el director no deja ningún cabo suelto, el espectador hace honor a su nombre y observa exactamente lo que ha ido sucediendo en todo momento. La ansiedad y la angustia que sienten Leslie y Julien planean durante todo el filme. Y la delgada línea que hay entre no poner en duda el testimonio de la denunciante, y la presunción de inocencia del denunciado, surca en varios momentos el borde del abismo.
La acusación pone en la palestra la difícil situación del profesorado, que ha ido perdiendo posiciones en su propio trabajo, hasta sentirse prácticamente a merced de los alumnos. La presión, desprotección e indefensión a las que se ven sometidos son quizás proporcionales al aumento de la escasez de docentes en los centros educativos. Con el ambiente que se respira actualmente en muchas aulas, es evidente que incluso el profesor vocacional pierda la esperanza en la enseñanza.
Es complicada también la convivencia para el alumnado de estas nuevas generaciones, con bastantes casos de hiperactividad, ansiedad, trastornos alimentarios, depresiones… Se han criado entre pantallas táctiles, el Tik Tok, las bebidas energéticas y lo que yo llamo «la enfermedad del youtuber», creo que me entendéis. El acoso escolar está a la orden del día, a veces por medios más sofisticados y difíciles de detectar que los de antaño. La falta de respeto hacia el profesorado, no sólo por parte de los alumnos sino incluso de sus familiares, el silencio administrativo de las jefaturas de los centros y el cada vez más bajo rendimiento académico, no auguran un futuro muy halagüeño en el mundo de la enseñanza, por lo menos a corto plazo.
Quizás La acusación no entre de lleno en el meollo de la cuestión, quizás alguna situación pueda parecer un pelín forzada, quizás el mejor actor con diferencia del reparto, François Civil, que hace el papel de Julien, sea demasiado guapo como para no haber roto ningún corazón entre su alumnado, y quizás le sobre a la película el añadido final. Pero el caso es que Teddy Lussi-Modeste, el director, es profesor en los suburbios del norte de París y sufrió una denuncia por parte de una alumna, esta es la película que ha hecho para contar su experiencia.
PELÍCULA RECOMENDADA (Artículo incluido en la publicación Compromiso y Cultura)
The apprentice Ali Abbasi (2024) – Canadá
Soy un amante del cine, de la música, de la historia en general, y de las biografías en particular, así que siempre me he sentido atraído por los biopics, que tanto juego dan al mundo cinematográfico. Aunque en los últimos años me da bastante pereza aproximarme a ellos, ya que en la mayoría de las ocasiones son producciones mediocres que no aportan nada nuevo sobre el personaje, e incluso carecen del rigor histórico necesario para ser consideradas medianamente dignas de ver. No es el caso de The Apprentice, la película que os recomiendo en esta ocasión, que además de reunir los ingredientes óptimos para cocinar un buen biopic, cuenta con la dinámica realización de su todoterreno director, el iraní Ali Abbasi.
Es difícil etiquetar o encasillar a este excepcional director. Los cuatro largometrajes que lleva en su haber no tienen nada que ver entre sí, ni en concepto, género, o estética. Su carrera cinematográfica comenzó con Shelley (2016), un intrigante drama de terror. La siguiente, Border (2018), una sobrenatural historia de tintes paranormales, le llevó al reconocimiento de la crítica y el descubrimiento de los cinéfilos. Para su tercer trabajo Holy Spider (2022), cambió totalmente de registro y embarcó al espectador en un peligroso thriller, a la búsqueda de un asesino en serie por las calles de una gran ciudad iraní. Su última incursión en el cine ha sido The Apprentice, un biopic sobre los años iniciáticos de nada más y nada menos que… ¡Donald Trump!
Me acerqué a The Apprentice con la seguridad de que el filme iba a estar magnificamente realizado, pero con las dudas razonables sobre cómo se podía tratar para el cine el explosivo material del que está trufada la controvertida existencia del mandatario norteamericano. Afortunadamente, la película superó ampliamente mis expectativas.
Se podrían hacer miles de películas sobre Donald Trump, desde todos los diferentes puntos de vista políticos, pero está claro que la realidad supera la ficción de todo lo que nos puedan contar sobre el inefable personaje.
En The Apprentice quizás no te sorprenda nada de lo que veas, en ocasiones incluso te parecerá que el filme se queda corto. Pero me parece una acertada visión de la génesis del fenómeno «trumpista», que, con tres conceptos básicos, llegó primero a la cima del poder económico y después a la del poder político, aunque desgraciadamente para el ciudadano de a pie, ambas esferas están indisolublemente unidas.
Utilizando gran cantidad de material de archivo, investigaciones periodísticas hechas para preparar la película y una fotografía granulada que imita a las imágenes de los años 70, Ali Abbasi nos muestra la decadente Nueva York, llena de pobreza, corrupción, drogas y, poco tiempo más tarde, la aparición del SIDA. Lo único que echo en falta, aunque la banda sonora sea notable, es una canción del cronista neoyorquino por excelencia, el legendario Lou Reed.
A pesar de que la película sigue la trayectoria de un barbilampiño Donald Trump, bien podría haber versado sobre el abogado Roy Cohn, que es el verdadero artífice de que este botarate de pelo rubio anaranjado maneje (con permiso de China) los designios de este horrible mundo en que vivimos. De hecho, si te quedas con ganas de más Roy Cohn (lo dudo), tienes varios documentales e incluso una serie que abordan su ignominiosa existencia.
No os quiero contar más, os invito a que asistáis boquiabiertos a la ascensión a la fama y al poder (tanto monta, monta tanto) de este controvertido personaje, que por desgracia no es de ficción. Así que ya sabes, si quieres triunfar en la vida, ataca, niega y nunca admitas una derrota.
Regresamos por fin con un nuevo programa de Ábrete de Orejas. En este caso rendimos pleitesía a uno de nuestros directores de cine favoritos: Jim Jarmusch, quien, además de cineasta, es músico y un melómano empedernido. Lo vas a notar enseguida, en cuanto empecemos a repasar Flores rotas, una de sus mejores películas. En ella, Bill Murray, el actor fetiche de Jarmusch, va a retratar a la perfección el mito de un apático Don Juan trasnochado y venido a menos, al que una misteriosa carta rosa le va a hacer plantearse muchos dilemas. Por supuesto, la ecléctica y maravillosa música que suena en Flores rotas está seleccionada por el propio Jarmusch y está basada en sus gustos personales. Acompañemos al bueno de Don Johnston (no confundir con Don Johnson) en la resolución del enigma de la carta rosa.
En el Ábrete de Orejas de hoy transitaremos por la ecléctica colección de canciones utilizadas para confeccionar la música que suena en la película American beauty. Escucharemos por supuesto, extractos de la gran banda sonora original que compuso Thomas Newman, aunque ya sabes que nos centramos en ofrecerte las canciones que van sonando mientras se desarrolla la trama. Te aconsejo que después de escuchar el programa veas American Beauty, el debut en la dirección de San Mendes, y compruebes por ti mismo que 25 años después de su estreno no ha perdido un ápice de frescura. Se mantiene firme, contundente, implacable, y es sin duda una de las películas que mejor ha sabido reflejar el desencanto del sueño americano. ¡Adelante pasad, sed bienvenidos a casa de los Burnham!
En este nuevo programa de Ábrete de Orejas repasamos musicalmente hablando la película Singles, que contrariamente a lo que pueda parecer no se rodó para aprovechar el filón de la música Grunge que reinaba en las listas de ventas discográficas allá por 1993. Simplemente sucedió que un joven director de cine llamado Cameron Crowe se había instalado en Seattle a mitades de los ochenta. Crowe, que empezó en el periodismo musical siendo todavía menor de edad, es un melómano emperdenido, y se empapó muy bien de la incipiente escena musical que se estaba gestando en Seattle a mitades de los ochenta. Le pareció el caldo de cultivo perfecto para rodar esta su segunda película, Singles. Estaba en el momento justo y a la hora apropiada, pero a pesar de esto, las productoras cinematográficas dieron de lado a su proyecto. y no fue hasta que dos años más tarde, el boom de Nirvana hiciese que entonces sí, la película fuese lanzada como un retrato fiel de la llamada «Generación X» . La película por supuesto no pretende ser eso, y además fue modificada, cosa que disgustó a Cameron Crowe. A pesar de todo, Singles nos ofrece la oportunidad de ver a algunos de los mejores grupos de esa escena en su mejor momento, así que si eres de los que disfrutaste del sonido alternativo de aquellos años vas a disfrutar con el programa.
Singles
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