A LEER,…QUE SON DOS DIAS: Fragmentos- (David Tello)

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CAPÍTULO 19

-Ya había huido bastante, tras el empujón tenía cierta ventaja y me abalancé sobre él. Logró esquivarme haciendo que yo cayese de bruces contra el suelo. Me levanté lo más rápido posible e intenté darle un puñetazo en el mentón. Me bloqueó con su brazo izquierdo y me cogió haciéndome una especie de llave.

Al mismo tiempo que estábamos peleando vi que el otro tipo venía también hacia mí. Estaba jodido. Intenté zafarme, pero no había manera. Cuando el otro estaba a penas a un metro de mí, levanté las piernas tratando de darle una patada. Sólo sirvió para que me agarrase los pies y, como si yo fuese una alfombra, me metiesen por la fuerza en el taxi, ante la incredulidad del taxista que no sabía muy bien qué hacer.

Le dijeron que arrancase el taxi, que luego le dirían la dirección. Yo todavía trataba de revolverme como fuera, hasta que empezaron a sujetarme más fuerte y a pedirme que me tranquilizase. Sin dejar de sujetarme me dijeron que trabajaban para Lincoln Bell del F.B.I. y que sólo trataban de ayudarme.

-Señor Playmouth, podemos ayudarle a recordar. Además creemos que el doctor Livingstone podría estar implicado.
-¿En qué?
-En todo lo referente a la droga y el dinero que desapareció.
-… (No sabía qué contestar)
-Sabemos que le ha llamado y le ha pedido que se reúna con él.
-¿Cómo saben…?
-Tenemos pinchado su teléfono, y también el de Susan. Le hemos estado siguiendo desde el principio para protegerle. Hay mucha gente a la que le gustaría verle muerto, de no ser que usted es el único que sabe donde está la droga y el dinero.

Le dieron al taxista la dirección de la consulta del doctor Livingstone. En 15 minutos estaríamos allí. No entendía por qué si pensaban que Livingstone estaba implicado me llevaban con él. Me explicaron que todavía no tenían pruebas que lo relacionasen directamente y me pusieron un micro (típico del F.B.I.) para que yo intentase sacarle información tratando hacerle creer que había recordado donde escondí el dinero.

Cuando estábamos a un par de manzanas de la consulta le pidieron al taxista que parase. Hicieron unas últimas comprobaciones con el micro; me dijeron que estuviese tranquilo, que ellos estarían cerca.
Casualmente cuando en una película dice eso el F.B.I. alguien acaba muriendo… Me bajé del taxi y empecé a caminar hacia la consulta.

Cuando estaba en la puerta, antes de llamar al timbre empecé a dudar. No tenía ganas de acabar como Norman, así que no sabía que hacer:

¿Debía seguirle el juego al F.B.I. o por el contrario apagaba el micro y trataba de no levantar sospechas en Livingstone?

CONTINUARÁ……………
David Tello
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